A qué edad; ¿debería dejar de consumir leche?

Algunos pueblos de la antigüedad empleaban la leche para elaborar brebajes que según sus creencias les proporcionarían la inmortalidad. El líquido blanco es la representación de los cuidados maternos y como tal se considera un nutriente imprescindible de la dieta. (1)

Sin embargo, algunos científicos sugieren que los productos lácteos son efectivamente un alimento casi sagrado durante la infancia, pero cuando se consume en la edad adulta sus bondades se pueden convertir en trampas capaces de desencadenar patologías como el cáncer de mama en las mujeres y los tumores de próstata en los varones.

Otros especialistas consideran, por el contrario, que todavía no hay suficientes pruebas. Algunos científicos sostienen que tomar leche en la edad adulta puede ser perjudicial, pues este hábito dietético, muy arraigado en Occidente pero no en otras partes del mundo. (2)

El ser humano es el único mamífero que después de la lactancia materna continúa consumiendo derivados de la leche. Esta práctica es especialmente frecuente entre los individuos de raza caucásica (la predominante en Europa), mientras que “la mayoría de la población del mundo (incluidos China y Japón) consume ninguno o muy pocos lácteos, y en estos individuos los cánceres de mama y próstata son extraordinariamente raros.

Las miradas acusadoras se centran fundamentalmente sobre uno de los muchos componentes de la leche, la proteína IGF-1 (siglas en inglés de factor de crecimiento similar a la insulina), que puede favorecer la aparición del cáncer. El papel fundamental de esta molécula es estimular el crecimiento.

Por este motivo hoy nos corresponde hablar ¿A qué edad debería dejar la leche?

 

 

¿A qué edad debería dejar de consumir leche?

Llevar una dieta sana y balanceada es imprescindible a lo largo de toda la vida, sin embargo las diferentes etapas biológicas que atravesamos tienen necesidades nutricionales particulares con las que demos cumplir para prevenir enfermedades y vivir con salud.

Además, el cuerpo cambia con los años y con él se modifican los requerimientos nutricionales. Por lo tanto, la alimentación debe cubrir las necesidades de nuestro organismo y contrarrestar los efectos de los cambios propios del paso del tiempo.

Hay un rumor por ahí, bastante extendido, que demoniza el consumo de leche en edad adulta. ¿Hasta qué punto es cierto?

¿Qué es la leche?

Con motivo del Día Mundial de la Leche, el 1 de junio la Fundación Española de Nutrición y la Fundación Iberoamericana de Nutrición presentan La leche como vehículo de salud en la población, un informe que pone de manifiesto el papel de las leches adaptadas para cubrir el déficit de ciertos nutrientes tales como los ácidos grasos omega-3, el calcio o la vitamina D

La leche es el fluido biológico que segregan las hembras de los mamíferos y cuyo papel es aportar los nutrientes y la energía necesarios para el crecimiento y el desarrollo de las crías durante los primeros meses de vida. Con la denominación “leche” se entiende, en general, “leche de vaca”; para designar la leche de otras especies también consumida por humanos se suele especificar el nombre de dicha especie, es decir, leche de oveja, de cabra, etcétera. (3)

Resumen La leche forma parte de la alimentación humana desde el Neolítico. Su consumo habitual ha contribuido notablemente a mejorar la salud de la población ya que se trata de un producto seguro, de vida relativamente prolongada y asequible

Composición; de la leche

La leche se considera un alimento básico y equilibrado por su elevado contenido en nutrientes en relación a su contenido calórico; tiene por esto una excelente densidad nutricional. Es una importante fuente de energía (una ración media de 200 mililitros aporta 130 kcal, 6,2 gramos de proteínas y 7,6 gramos de grasas). (4)

Su principal componente es el agua, entre un 68 y un 91 por ciento. La leche aporta proteínas de alto valor biológico e hidratos de carbono, fundamentalmente en forma de lactosa, además de grasas y minerales como calciomagnesio, fósforo y zinc, así como vitamina DA y del complejo B, especialmente la vitamina B12 y la riboflavina.

Sin embargo, al igual que los demás alimentos de la dieta habitual, la leche no es un alimento totalmente completo ya que presenta déficits de hierro y vitamina C, entre otros nutrientes importantes. (5)

Razones científicas recogidas en el que justificarían la bondad de beber leche:

Es fuente de aminoácidos esenciales

La leche contiene todos los aminoácidos esenciales, entre ellos, la isoleucina (necesaria para la formación de la hemoglobina y para estabilizar y regular los niveles de energía y de glucosa en sangre), la leucina (que promueve la cicatrización del tejido muscular, la piel y los huesos) y la lisina, que tiene como función garantizar la absorción adecuada de calcio y, al igual que la valina, también presente en la leche, mantener un equilibrio adecuado de nitrógeno en los adultos. (6)

Contiene péptidos bioactivos

La leche contiene péptidos bioactivos con propiedades beneficiosas demostradas científicamente para el sistema inmunitario, cardiovascular y digestivo. Por ejemplo, “existe una asociación inversa entre el aumento del consumo de productos lácteos y la disminución de la hipertensión arterial”. (7)

Ácidos grasos saludables

A pesar de que la grasa de leche ha sido considerada como no beneficiosa por su alto contenido en ácidos grasos saturados, estudios recientes demuestran que no solo no es perjudicial para la salud cardiovascular y enfermedades crónicas como el síndrome metabólico y la diabetes, sino que podría tener un efecto protector. (8)

Ácidos grasos Mono insaturados

De los ácidos grasos que contiene la leche, alrededor de una tercera parte está compuesta por ácido oleico. La ingesta de ácidos grasos Mono insaturados se relaciona con la reducción del colesterol LDL o “colesterol malo” y los triglicéridos, así como con el aumento del colesterol HDL o “colesterol bueno”.

Es rica en vitamina A

La vitamina A es especialmente importante en el crecimiento, el desarrollo, la inmunidad y la salud ocular. Según los datos facilitados por la Organización Mundial de la Salud en 2012, la deficiencia de esta vitamina afecta a 190 millones de niños en edad preescolar y a 19,1 millones de mujeres embarazadas, elevando el riesgo de ceguera nocturna, infección y mortalidad. La leche entera se considera una buena fuente de esta vitamina liposoluble. (9)

Contiene vitaminas del complejo B

La leche proporciona entre un 10 y un 15 por ciento de la ingesta diaria recomendada de vitaminas del complejo B, que participan en varias rutas metabólicas como la síntesis de hormonas y la obtención de energía a partir de los nutrientes. Las más destacables son la B12y la riboflavina. (10)

Suple las carencias de vitamina D

Según un estudio de la European Food Safety Authority (EFSA) realizado en 2013, un alto porcentaje de niños europeos no alcanza la cantidad diaria recomendada en vitamina D; la baja ingesta de esta vitamina también es prevalente entre los adultos españoles. Esto unido a la baja exposición al sol por un uso incorrecto de la foto protectores y la reducción de las actividades al aire libre, constituye un problema de salud pública, ya que la vitamina D tiene importantes efectos fisiológicos no solo a nivel óseo sino también inmunológico. En este sentido, las leches fortificadas en vitamina D pueden ser una buena alternativa para paliar estas deficiencias. (11)

Es un importante aporte de calcio

La leche es la principal fuente dietética de calcio, no solo por su elevado contenido de este mineral, sino también por su alta biodisponibilidad gracias a otros componentes de la leche: vitamina D, proteínas, fósforo, etcétera. Esta vitamina D influye en la absorción del calcio, clave para el desarrollo óseo y dentario, así como para la prevención de la osteoporosis y la reducción de fracturas óseas.

Otros minerales presentes en la leche son el fósforo, el zinc, el sodio, el potasio, el yodo, el selenio y el cromo. (12)

Contiene fibra

Los oligosacáridos de la leche son azúcares complejos que funcionan como sustratos de crecimiento selectivos para las bacterias beneficiosas específicas del sistema gastrointestinal. Asimismo, producen efectos contra patógenos

La leche tendría también efectos positivos sobre el estreñimiento. Según un estudio llevado a cabo en pacientes ancianos con estreñimiento leve, el consumo durante tres semanas de yogur enriquecido con galactooligosacáridos, ciruelas y semillas incrementa la frecuencia de las deposiciones y la facilidad para defecar. La leche como vehículo de salud para la población. (13)

Actúa como prebiótico

Además de los oligosacáridos, la leche tiene un alto contenido en lactosa, otro hidrato de carbono que tiene una función principalmente energética. La lactosa ejerce un efecto beneficioso en la absorción intestinal de calcio y magnesio. La elevada concentración de lactosa en la leche puede contribuir al crecimiento de microorganismos beneficiosos, actuando como prebiótico. (14)

Suplementada con hierro ayuda contra la anemia

La anemia causada por la deficiencia de hierro es uno de los principales problemas nutricionales a nivel mundial, con más de 700 millones de personas afectadas. De todos los minerales presentes en la leche, el hierro es el que aporta en menor cantidad. Suplementar las leches de continuación con hierro se asocian con una disminución de la carencia de este mineral en la infancia. (15)

 

La leche, un alimento indispensable según la FAO

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la leche y sus derivados son sinónimos de salud.

El reconocimiento a los beneficios que aporta este alimento se realiza desde el 2001. Este alimento posee una gran cantidad de calcio, indispensable para el desarrollo del sistema óseo. Su consumo es fundamental durante la niñez y la adolescencia, y también en la dieta diaria de las personas de la tercera edad y mujeres embarazadas.

El contenido de calcio es superior al de ciertos vegetales y otros alimentos. Una taza de leche, por ejemplo, contiene mayor cantidad de calcio que tres tazas llenas de brócoli. Es por eso que resulta difícil sustituirla.  (16)

Al respecto, la FAO publicó un informe explicativo sobre el papel de la leche y los productos lácteos en la nutrición humana. En el mismo se explica que un vaso al día de 200 ml de leche entera de vaca aporta a un niño de 5 años por término medio, un 21% de las necesidades proteicas y un 8 % de las calóricas y micronutrientes esenciales.

Además, provee al organismo de otros nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento como la vitamina D, A, B12 y otras vitaminas del complejo B., las personas que la dejaron tienen dos motivos: no les agrada su sabor o tienen intolerancia a la lactosa.

La última molestia se produce porque ciertos seres humanos carecen de la enzima lactasa. Para estos casos hay una solución: el mercado ofrece leche de vaca deslactosada, o bien medicamentos que ayudan a desdoblar este azúcar.. (17)

Consumo recomendado ¿hasta qué edad?

Consumir leches adaptadas a los diferentes requerimientos nutricionales de cada etapa de la vida puede ser una adecuada estrategia para satisfacer las necesidades nutricionales específicas de cada persona por todo lo anteriormente señalado el consumo de leche se hace necesario en las diferentes etapas de la vida.

Las guías alimentarias de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria aconsejan una ingesta de leche y derivados lácteos equivalente a entre 2 y 4 raciones diarias en función de la edad y del estado fisiológico de la persona.

  • Lactantes

Para los lactantes se recomienda la ingesta exclusiva de leche materna durante los seis primeros meses de vida o, en el caso de que esto no sea posible, una alimentación con fórmulas lácteas adaptadas basadas en la leche de vaca.

  • Niños de corta edad y adultos

Los niños en edad escolar deben tomar al día de 2 a 3 raciones de leche o productos lácteos. Una ración constituye una cantidad de 200 a 250 mililitros (una taza) de leche, 40-50 gramos de queso maduro o 125 gramos de queso fresco.

  • Adolescentes y mujeres embarazadas y en periodo de lactancia

Son los que más necesitan los nutrientes de la leche y sus derivados. Deben consumir de 3 a 4 raciones diarias.

  • Mayores de 60 años

Este grupo debe ingerir de 2 a 4 raciones diarias de leche y/o productos lácteos de acuerdo a su condición fisiológica de tolerancia a la lactosa.